Serpientes de coral mantienen en alerta a pobladores de Choluteca

Al menos tres niños y una mujer embarazada han sido mordidos por varias serpientes de coral en el departamento de Choluteca, al sur del país, lo que mantiene alarmada a la población de varios municipios y aldeas de ese sector, sin que hasta el momento no hayan podido identificar con exactitud los lugares en donde se esconden o se estarían reproduciendo.

Las víctimas que han recibido atención médica básica aparentemente se encuentran estables y en observación, se trata de un niño, una niña y una mujer en estado de embarazo, los sobrevivientes al veneno, pero lamentablemente la primera víctima de mordedura de serpiente murió 24 horas después y se trata de Elvin Martínez, quien falleció a sus 6 años de edad.

Sobre este caso, los antecedentes indican que eran las 7:30 de la mañana del pasado viernes cuando Elvin Martínez fue reportado públicamente como un paciente ingresado de emergencia al hospital público de Choluteca, por una picadura de serpiente, aparentemente de coral, pero al no poder ser atendido por con prontitud y con los medicamentos básicos en este caso, sería trasladado a Tegucigalpa para ser atendido.

Pasaban las horas y el veneno aún no había hecho el efecto mientras el pequeño esperaba subirse a la ambulancia que lo trasladaría, pero “por falta de un chofer en la ambulancia” entre otras carencias y supuesta inefectiva asistencia básica médica, el niño solo seguía esperando la eminente muerte, denunciaron públicamente los padres del pequeño.

Por lo anterior, manifestaron que esa fue la razón por la que su pequeño Elvin murió al no haber sido atendido en tiempo y forma y prueba de ello es que las demás víctimas sí han logrado sobrevivir, y han pasado las 24 horas de las que no pudo pasar su hijo. Este caso se suscitó en la comunidad de Tierra Blanca en Namasigüe, Choluteca.

De los cuatro casos registrados de mordeduras de serpientes, un niño falleció por falta de asistencia eficaz y efectiva en el hospital público de Choluteca.

FALTA DE AMBULANCIA, CONDUCTOR Y VENTILADOR

“Lo mordió a eso de las 6 de la tarde del jueves (un día antes), a las 7 de la noche llegó al Hospital Regional del Sur de Choluteca, lo tuvieron como 4 horas esperando para ser atendido, solo para decirnos que no había conductor para que fuera trasladado a Tegucigalpa, ya que en el hospital no hay antídoto para aplicar en esos casos”, según testimonio del padre.

Inclusive, el humilde hombre comentó ante el medio de comunicación HCH, que le preguntaron en el hospital si tenía dinero para poder contratar una ambulancia privada y trasladar a su hijo hacia Tegucigalpa con mayor prontitud, pero no tenía 6 mil 500 lempiras, que es el costo y así permaneció el niño toda la noche, sin ser atendido hasta que la mañana del viernes ya había un conductor de turno, pero no había una ambulancia para transportarlo a la capital.

Además, el menor tampoco pudo ser trasladado a la Unidad de Cuidados Intensivos porque no había un ventilador necesario, se excusó por su parte un experimentado médico del turno de la mañana del hospital de Choluteca, “no hay ventilador, uno de los compresores está malo (…) se había reportado eso hace más de un mes (…) hay que preguntarle al médico de guardia qué pasó el día anterior, por qué no lo remitió a Tegucigalpa (…)”.

Mientras, se desconoce hasta este día quiénes son los médicos que pudieron haberle salvado la vida al niño, días después se suscitaron los otros casos con la diferencia de que esta vez, tanto el personal médico como la logística sí estuvo presente.

De los demás casos se ha obtenido menos información, pero sobre la niña fue identificada como Yesly Martínez, de cinco años, por testimonio de uno de los familiares, quien comentó se dieron cuenta de la mordedura, porque la niña salió gritando del cuarto de su casa en la comunidad de Zapote Ilinaca, estaba acostada en una cama diciendo que una serpiente la había picado, el papá de la menor logró cazar a la serpiente. Martínez está siendo atendida en el Hospital Regional del Sur.

El padre denunció que estuvo esperando al menos 40 minutos para que lo atendieran y después hubo lentitud para el traslado a Tegucigalpa.

EL VENENO HACE EFECTO 12 HORAS DESPUÉS

Según biografías de expertos en serpientes, la mordedura de una serpiente coral, conocida por ser una de las más venenosas, no causa en un primer momento los efectos temidos. No es dolorosa ni provoca hinchazón en la zona afectada, y los demás síntomas pueden no manifestarse hasta pasadas doce horas.

Pero, si no se aplica un antídoto, la neurotoxina comenzará a perturbar las conexiones entre el cerebro y los músculos, provocando dificultades en el habla, visión doble y parálisis muscular y, en último término, paro respiratorio y cardíaco.

Según artículos de “National Geographics Magazine” (Revista Geográfica Nacional), esta serpiente icónica de cabeza bulbosa y piel cruzada con rayas rojas, amarillas y negras es tan famosa en Estados Unidos por su potente veneno, como por las muchas rimas populares ideadas para distinguirla de otras serpientes no venenosas de aspecto similar, como el rey escarlata.

La serpiente coral es pariente de la cobra, la mamba y la serpiente marina. Vive en los bosques, arenales y lugares cálidos, pasa la mayor parte de su vida bajo tierra o entre montones de hojarasca. Se alimenta de lagartos, ranas y serpientes más pequeñas, incluidas otras serpientes corales cuando salen de los huevos, las crías de serpiente coral miden casi 18 centímetros y son ya venenosas, se desconoce su longevidad y en cautividad pueden vivir hasta siete años.

En el sitio web anipedia.net orientan respecto al cuadro clínico de una persona infectada con el veneno de la serpiente coral y “se caracteriza por padecimientos muy discretos. Las personas experimentan un leve dolor que desaparece en breve tiempo, y la zona infectada se muestra como un simple rasguño.

Sin embargo, al cabo de unas horas, las patologías se agravan, la visión se vuelve borrosa, la garganta se entumece y comenzamos a experimentar sensaciones de asfixia”.

“Cuando una serpiente coral lanza una mordedura, contrae las glándulas que contienen el veneno y expulsan el líquido a través de sus colmillos. Las propiedades neurotóxicas del veneno penetran el tejido subcutáneo, paralizan los músculos y actúa sobre el sistema nervioso hasta provocar una parálisis respiratoria. En ejemplares jóvenes de serpiente coral, el veneno llega a ser mucho más letal”, cita el artículo bibliográfico.


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