“Pequeños productores de café van a desaparecer”

Los bajos precios, la roya y las equivocadas políticas del gobierno tienen en la quiebra a los pequeños y medianos productos al punto de desaparecer, advirtió el exdirigente gremial Remberto Maldonado, considerado un campeón del rubro en El Paraíso.

“Ahorita estamos plagados de roya”, lamenta, este caficultor, excofundador de la Asociación Hondureña de Productores de Café (Ahprocafé) de la que fue fiscal a finales de los años noventa.

“El próximo año, el mediano productor va desaparecer. Va quedar solo el grande, porque tiene las entradas de dinero para resistir y el pequeño tal vez, porque recoge el grano con su familia. El gobierno ha dado centavos, pero solo sirven para almuerzos”, advirtió.

Originario de San Marcos de Colón, pero residente en San José de la Selva, El Paraíso, desde los 12 años, don Remberto aclara que las grandes ganancias se la llevan los intermediarios y exportadores, mientras que los pequeños productores siguen en la pobreza.

A sus 82 años y después de 70 años en el rubro lo conoce todo: Desde la preparación de la tierra, el cultivo y las plagas, hasta precios, mercados y política gremial.

“El problema de la caficultura actual tiene que ver con la volatilidad de los precios, ya no está dando ni para sacar los costos, sucede ahora que el mundo produce café, algo que no sucedía en aquellos tiempos que yo empecé”.

DESPLOME
En los años setenta, dice, sembraba 70 manzanas y sacaba 1,200 sacos por cosecha. Ahora se ha quedado solo con cinco manzanas y ha reorientado su pequeña finca al cultivo de banano para compensar las pérdidas del aromático.

“Por cuestiones del híbrido, la calidad del café de aquellos tiempos se perdió y el que quedó sano, fue arrasado por la roya”, recalca, al tiempo que advierte que ese rubro ya no es alternativa para las familias.

Haciendo una suma rigurosa, señala, con las retenciones más la mano de obra, no le sacan los costos. “Pagamos 800 lempiras por recolectar un quintal a 40 lempiras la lata. Si lo vendemos a 16 la libra, salen 1,600 lempiras, de los cuales nos queda unos 800”.

“A estos hay que restarle el vehículo de transporte, que son 200 lempiras diarios, más las chapias y seis sacos de fertilizantes, que vale 600 lempiras y la segunda vez, otros seis sacos, son 12 en total. Quedamos en cero, esa es la realidad, vamos a camino a desaparecer”, explica.

Pero lo peor del rubo en estos días es que no hay mano de obra. “Usted busca 500 trabajadores y no los halla, tiene que ir a Nicaragua, es absurdo, cuando uno ve en esas caravanas que muchos jóvenes dicen que se van del país porque no tienen empleo, y la verdad es que no les gusta trabajar, porque es un trabajo rústico y a los jóvenes de ahora solo les gusta estar fumando y pinteando en la calle”, lamentó.

En esa aldea de El Paraíso viven unas 7 mil personas que subsisten del café, muchos se están pasando al banano para sobrevivir a la crisis. “Yo voy a seguir cultivando café hasta que me muera, todo lo que tengo se lo debo al café”, subarayó este campeón de la caficultura, padre de 18 hijos, casi todos ahora caficultores gracias a la educación que les dio.

DATOS
Los contratos de futuros de café en el mercado internacional se cotizan a 105.60 dólares el quintal, eso quivale a 2 mil 500 lempiras con el tipo de cambio de referencia actual. La caficultura hondureña está en manos de 110 mil familias, en su mayoría pequeños caficultores, residentes en 15 de los 18 departamentos.


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