Ninoska de Ponce deja un legado de amor y consagración a Dios

La querida pastora murió el pasado sábado al mediodía en un hospital privado de San Pedro Sula.

SAN PEDRO SULA. Su fe fue inquebrantable a pesar de to­das las adversidades. Nunca se dio por vencida frente a dolores insoportables. Siempre supo que había pastorear con el ejemplo.

Ninoska Rodríguez de Pon­ce, esposa del pastor de la Igle­sia Cristo Ebenezer Honduras, German Ponce, murió el pasado sábado en un hospital privado de San Pedro Sula, debido a un cán­cer al que le hizo frente por más de cinco años.

Ella nació en Guatemala y te­nía 49 años de edad. De esa vi­da terrenal que Dios le dio, tenía más de 30 años de casada con su eterno amor, a quien le dijo en la boda de su hija que siempre lo amaría.

Tras decidir pasar el resto de sus días con el pastor German Ponce, quien también es guate­malteco, se trasladaron a San Pe­dro Sula, donde venían con la mi­sión de levantar su congregación como Dios se los había pedido.

Desde su llegada a Honduras trabajaron arduamente para con­vertirse en los fundadores de la iglesia Ebenezer, que hoy es una de las más influyentes entre los evangélicos.

Las primeras prédicas se rea­lizaron en la casa de los Ponce. Tiempo construyeron su primer templo en San Pedro Sula.

El tiempo transcurría y con el paso de los años había afluen­cia. Por ello se vieron obligados a buscar un lugar más grande. Des­de entonces, la pastora y su espo­so crecían espiritualmente junto a sus feligreses.

En el año 2007 empezaron la construcción del auditorium Casa de Pan, en el sector Ran­cho Tara. En el 2011 abrieron las puertas.

La pastora Ninoska de Pon­ce era una líder indiscutible de alabanza de esta iglesia, donde dirigió el grupo “Nuestro Lega­do”, encargado de la ministra­ción musical de ese lugar.

Ella componía diversas ala­banzas que fueron grabadas pa­ra ministerios. Según sus allega­dos, era una apasionada de la mú­sica cristiana. Deslumbraba con su canto porque su voz era única. Llena de energía. Tocaba el alma de los fieles creyentes. También comandó el “Ejército de Mujeres de la Iglesia” y coordinaba el mi­nisterio de danza.

“ELLA SIEMPRE ESTABA COMPROMETIDA”

El pastor German Ponce con­tó ayer en el sepelio que su espo­sa siempre estaba comprometi­da con la iglesia. Recordó que en muchas ocasiones la llamaba pa­ra decirle que eran las 10:00 de la noche y que estaba esperándola.

Al llegar le decía que estaba montando pasos para la danza o con nuevas ideas para su iglesia. Que siempre, en todo lo que hi­zo para su congregación, había mucho amor y lo demostraba con una sonrisa en su rostro.

En agosto del año pasado, los pastores renovaron sus votos matrimoniales en la boda de su hija menor Hanna. Hace unos días su esposo pidió a través de redes sociales que oraran por su amada esposa Ninoska.

Tras haber sido diagnosticada con cáncer en el año 2013, pasó por un tratamiento, pero en los últimos días había tenido una re­caída. Con su lucha inclaudica­ble, la pastora siempre se mos­tró fuerte durante sus activida­des en la iglesia. Se regocijaba en el Señor. Transmitía energía, paz y amor.

Nos deja un legado de pasión de consagración al Señor. De firmeza, de amor y sobretodo de san­tidad. De permanecer en el camino de Él y no apar­tarnos por ningún motivo de su camino”. María de Valladares.

Siempre nos enseñó que cambiando una mujer se cambia a una familia. Cambiando una familia se cambia una sociedad y cambiando una sociedad se cambia una nación”. Nolvia de Solís.


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