Abuela de pequeño asesinado por su madre en EE.UU., desconsolada por el dolor

EL HIGUERITO, Cedros. Un desolador panorama se vive en la comunidad El Higuerito, Cedros, al norte de Francisco Morazán, lugar donde vive la abuela del niño hondureño (7) que murió, en el estado de Utah, Estados Unidos, por una brutal golpiza, a manos de su madre, Reyna Elizabeth Flores Rosales (31).

En ese hogar, hay sentimientos múltiples de dolor, tanto por la pérdida del menor de edad y el arresto que le dio la policía a la joven madre Flores Rosales en el país del norte. A ello se suma la consternación que embarga la familia paterna del niño, pues son de la comunidad vecina El Escanito, El Porvenir, de ese departamento.

La abuela materna, Dora Flores, muy acongojada manifestó que “estamos pasando un dolor inmenso toda la familia, porque hemos perdido al niño y mi hija allá detenida”.

Lo último que supo de Reyna, fue una llamada telefónica que ella le hizo contándole “madre mi hijo se me va muriendo y solo sé que lo dejé en el baño, salí y cuando regresé, lo encontré sin respiración”.

Ahora pasan momentos de incertidumbre, pensando si tendrán la posibilidad de darle cristiana sepultura a su nieto, porque él nació en Estados Unidos y qué pasará con su hija allá en poder de las autoridades judiciales.

La agobiada abuela no pude creer lo que les está pasando, pues relató que su hija viajó hace tres años a la unión americana con la ilusión de sacar sus hijos adelante, pero las circunstancias la orillaron encontrarse con una vida accidentada.


Dora Flores llora desconsolada la muerte de su nieto en Estados Unidos.

“Ella se ha dedicado a su salón de belleza y hacía trabajos a domicilio, porque yo estuve en Estados Unidos, pero no estuve conviviendo con ella”, apuntó para indicar que el pequeño vivió con ella en El Higuerito y El Escanito donde la familia paterna.

Dora indicó que tiene su mente bien confundida, porque siente el vacío de sus dos seres queridos.

“Puedo decir que solo la justicia divina y las leyes de Estados Unidos que tomarán el caso con el testimonio de mi hija… pero yo no la puedo juzgar ni la demás gente, ya que solo Dios lo puede hacer”.

Reyna en sus seis años que ha vivido en la nación americana, venía y luego regresaba, porque tenía tres hijos más. Una niña de cinco años que estaba en El Higuerito, pero después se la llevó, pero las autoridades estadounidenses se la quitaron, ya que supuestamente ella se dedicaba a la venta de droga andando con la pequeña.

Después tuvo otra niña que ahora cumplió dos años y hace seis meses le nació otro niño y la abuela espera traerlos para cuidarlos ella mientras su hija resuelve el problema legal que enfrenta.

“Tengo capacidad para criar no solo un nieto, sino todo los de mi hija porque a mí no me falta nada soy muy trabajadora que bien me gano la vida”, aseguró la señora.


En esta casa esperan darle el último adiós al muchachito.

Asimismo, denunció que el padre de su nieto llegó el pasado miércoles a su casa para amenazarla, al igual que una tía de él y considera que esa no es la manera de resolver los problemas. Lo mejor sería dialogar, porque en este caso ambas familias están bien afectadas. Ahora esperan recibir el cadáver del niño, para darle cristiana sepultura junto a sus seres queridos.

Desafortunadamente, este tipo de tragedias se han estado registrando en esa zona del Valle de Siria, donde hace una semana enterraron en El Pedernal a Leticia Rodríguez, quien murió decapitada por su pareja en la ciudad de Seattle.


Los pobladores de El Higuerito están sorprendidos con la noticia.

El Higuerito es una comunidad muy tranquila.

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